jueves, agosto 04, 2005

A la hora de dormir... se puede hacer esto?


Miles de veces intenté, luego de apagar las luces y cerrar los ojos, enfocar una imagen contra las caras internas de mis ojos, haciendo fuerza para que sea eso y no otra cosa lo que vaya a soñar, es decir, forzar el sueño a algo que quería. Pero eso es imposible, al menos para mí, porque ya hemos dicho que los sueños son mezcla de cosas pasadas y sensaciones, los sueños no nos sirven a nosotros, ellos son dueños de nuestra inconciencia, y eso a veces me mata, porque significa pérdida de control, no tener en tus manos algo que te pertenece (como por ejemplo, este país), y otras veces me recuesto tranquilo, como quien se sienta a ver una película que ni el comentario leyó, y esperás que la sorpresa te atraviese el coco.

Por ejemplo, uno de mis sueños que no puedo dejar de recordar, se desarrollaba en la esquina de Sarmiento y San Luis (Rosario). Allí, en plena esquina, había una máquina de matar chicos... sí, qué se yo... Lo peor era que esa máquina funcionaba ahí, a la vista de todos; o mejor dicho de mí nomás, porque la gente pasaba por al lado, apurada en sus quehaceres centrísticos.
Lo que recuerdo de ese sueño es imborrable para mí, y no lo cuento porque es demasiado morboso como para compartirlo por aquí.

¿Creen ustedes que yo quise soñar eso? ¿Creen que estaba grabado en mi mente como un mensaje? ¿Por qué duró tanto en mi mente? ¿Por qué perdura aún?
Pero no se entristezcan, tuve sueños cómicos también...

La máquina era verde.